Del clic a tu casa: Amazon.com, Inc.

Desde luego nuestros antepasados no se creerían que con un leve clic tengamos acceso a más de 470 millones de productos y que podamos disfrutar de ellos en un plazo menor de 24 horas. No cabe lugar a dudas que detrás de la tienda en línea de Amazon existe una gran tecnología que hace esto posible.

Filiales

El público general cree que Amazon sólo basa su negocio en la tienda en línea. Sin embargo, posee una gran cantidad de filiales, que van desde servicios en la nube (Amazon Web Services o simplemente AWS) pasando por IMDb, una base de datos que recoge y clasifica películas, hasta el periódico The Washington Post adquirido en agosto de 2013 por una insignificante cifra de 250 millones de dólares.

Cadabra.com

Jeff Bezos, el joven ingeniero eléctrico de 32 años por aquel entonces, se le ocurrió la brillante idea de abrir una tienda online de libros llamada cadabra.com (en honor a abracadabra) el 16 de julio de 1995 con una inversión inicial de 300.000 dólares.

Cadabra.com en un primer momento fue instalada en 3 servidores en el garaje de Bezos y su esposa, siguiendo la tradición de Silicon Valley, pero esta vez en Seattle.

¿Y entonces de dónde sale el nombre de Amazon? Según fuentes no oficiales, el cambio de nombre es debido a dos cuestiones. La primera es que muchos usuarios asociaban el nombre cadabra con cádaver. La segunda fue que para alcanzar un mayor número de visitas desde los buscadores y, éstos al ordenar los enlaces de manera alfabética, Bezos optó por cambiar el nombre de Cadabra a Amazon, ahí comenzó todo.

Pasado el año de su fundación, Amazon alcanzó más de los 50.000 visitantes diarios, llegando a ser conocida internacionalmente. En aquella época de los inicios del e- commerce o comercio electrónico, no era un negocio viable debido al poco conocimiento de lo que podía ofrecer la tecnología en la venta en línea, así como la dificultad de agrupar productos y usar la logística de una manera eficiente. Pero Jeff apostó por el e-commerce como el que más, añadiendo más nichos de mercado a su página web que de pasar de solo vender libros, paso a vender, además, software, hardware y películas.

Estaba claro que el fundador tenía dos objetivos muy concretos para Amazon: el ser una compañía centrada en el cliente y a su vez, ofrecer todos los productos que antes podían ser adquiridos en comercios físicos desde el ordenador a un simple clic.

Logística

El pilar fundamental de Amazon es la optimización de la logística. Por ello, aunque pensemos que sea una entelequia, Amazon tiene almacenes distribuidos alrededor de todo el mundo desde donde abastece a todos sus clientes.

Como se puede ver en las imágenes cada marcador verde es un centro de distribución o en la jerga amazoniana, Fulfilment Centres o simplemente, FC.

En nuestro caso, si realizamos un pedido en un porcentaje muy alto de veces seremos abastecidos desde el único FC que existe en la península, el de San Fernando de Henares (Madrid), que cuenta con unos 70.000 metros cuadrados de extensión.

Mundialmente, Amazon dispone de 237 centros de distribución, situados sobre todo en Estados Unidos, Europa, India y China, con una extensión total de 10 kilómetros cuadrados.

Ahora bien, ¿qué pasa detrás del clic? En primer lugar, cabe decir que antes del clic hay bastantes tareas que vamos a describir.

En primer lugar, Amazon distingue de tres tipos distintos de venta: vendido y enviado por Amazon, vendido por un tercero y enviado por Amazon, y vendido y enviado por un tercero. Para los dos primeros casos el proveedor o el tercero envía los artículos en un tráiler al centro que considere Amazon según las ventas que espera en la zona, ocupación de los almacenes, etc.

Cuando los artículos llegan a Amazon, son fotografiados, verificados en cuanto a calidad de los mismos y posteriormente, colocados por los operarios en los estantes aleatoriamente. Sí, aunque parezca mentira un libro puede estar al lado de un secador de pelo o incluso de un juguete, no hay reglas. Pero todo tiene su porqué; el ser ordenado implica pérdida de tiempo. Y además, si los artículos son distribuidos a lo largo del centro de distribución, cada pocos estantes habrá uno disponible, eso hace que para la preparación de los pedidos el operario ande menos y tarde un menor tiempo en localizar un artículo.

Ahora ya que tenemos los artículos en sus correspondientes estantes, es hora, de que nosotros, como clientes, hagamos clic a Tramitar pedido. Automáticamente, el sistema propio creado por Amazon, verifica el stock de dicho producto en todos los centros de distribución, el coste que supondría el envío (depende de la opción de envío que hayamos pedido), el personal disponible en los centros, los retrasos que puedan tener, y un largo etcétera. Con todo ello, se establece que almacén nos va a suministrar el pedido y manda dicha orden al centro.

Una vez allí, se ve qué pedidos tienen mayor prioridad y se van introduciendo de manera automática a las PDAs de los pickers (los encargados de recoger los artículos de nuestros pedidos), como se puede ver en la imagen:

Una vez recogidos e introducidos los artículos en cajas con una pegatina RFID (para saber en todo momento dónde se encuentra el pedido), se entregan a los packers, que su labor es empaquetar los productos. ¡Sí!, Amazon también automáticamente decide el embalaje de cada producto dependiendo de peso y tamaño, para tanto recortar costes como para contaminar menos.

Varias veces al día, los operadores de transporte encargados de repartirnos el pedido lo recogen del centro de distribución, y son ellos ahora, los encargados de que nuestro producto llegue a tiempo y en perfecto estado a nuestro domicilio.

Con todo el proceso logístico anterior, Amazon fue capaz de vender más de 5.000 millones de productos en 2014, alcanzando los 37 millones de pedidos al día, sirviendo a más de 137 millones de clientes semanalmente.

No hay duda que Amazon ha revolucionado la forma en la que compramos por Internet, pero según una encuesta reciente el 85% de los ciudadanos americanos desconocen su filial que ofrece servicios en la nube, llamada Amazon Web Services.

Trimestre a trimestre va aumentando su cifra de negocios, y contando su subida intertremestral del 3o al 4o trimestre de 2015 fue del 78%, algo digno de mención.

AWS tiene 12 zonas de servicio, donde en cada una tienen sus propios centros de datos contando cada uno de ellos con unos 50.000 a 80.000 servidores. A pesar del secretismo en sus infraestructuras (por motivos de seguridad para nuestros datos) se sabe que cuentan con más de un millón de servidores funcionando.

Esto último puede que no diga nada para la mayoría de lectores, pero gracias a esa increíble infraestructura, podemos disponer de servicios como Spotify, Shazam, Expedia, Instagram o incluso, la propia NASA usa de sus servicios.

Para empresas tecnológicas, su mayor coste es la infraestructura que usan para ofrecer sus servicios, es decir, los servidores, discos duros, conexiones de red, etc. A esto se le une el constante reemplazo de equipos por unos con mejores prestaciones o más modernos que puedan ofrecer al usuario final una mejor experiencia al usar sus productos. Eso, no hace falta indicar, que es muy poco asequible, y menos cuando no se sabe que demanda van a tener sus servicios. Por ello, Amazon Web Services, nace en 2005 para hacer que estos servicios que demandan las empresas tecnológicas se puedan realizar y además, a muy bajo costo y cobrando únicamente por franja horaria. Esto último, puede ser ventajoso para empresas que necesiten de más potencia y mayor infraestructura en horario de oficina.

AWS, además ofrece un servicio llamado CloudWatch que dependiendo del uso de los servidores (valor escogido por el usuario), se van clonando o eliminando servidores. Es decir, esto hace que las páginas web o bien servicios electrónicos no se caigan tanto si hay 1 visitante como si por de pronto existen millones de conexiones simultáneamente.

Por otro lado, Amazon Web Services, ayuda a que los cálculos de Big Data se realicen de manera muy rápida, como es el caso del banco Bankinter, que gracias a la potencia de cálculo que dispone AWS, las simulaciones financieras que antes tardaban alrededor de 23 horas en realizarse, ahora mismo, se realizan en un tiempo menor a 20 minutos.

Como podemos ver aunque parezca mentira, usamos Amazon Web Services cada día sin darnos cuenta, desde darle al play en Spotify, comprar una acción en el Dow Jones, contratar un seguro, jugar a Angry Birds y un largo etcétera. Hoy en día dos tercios de todos los sitios web mundiales usan alguno de los servicios que ofrece AWS, desde almacenamiento de archivos, aplicaciones web o incluso, el correo electrónico.

About the Author Iker Muñiz

Leave a Comment: