Ahora Miss Daisy pasea sola: el coche autónomo

Existen avances tecnológicos de los cuales oímos cada pocos meses cómo se desarrollan prototipos, se crean patentes y se llevan a ferias, pero que a la larga ninguno de nosotros ha visto en el mercado. El coche autónomo es una de estas tecnologías. Todos hemos leído artículos al respecto, visto videos del coche Google por las calles de California y entendemos más o menos su funcionamiento, pero, ¿qué tecnología hay detrás de estos vehículos y cómo de cercana está su llegada?

Si alguno anda un poco despistado en el tema, una introducción: se trata de máquinas preparadas para imitar las capacidades humanas a la hora de manejar y controlar un vehículo. No son inteligentes, no tienen iniciativa propia. Tan sólo se limitan a interpretar la información que perciben del medio y a navegar en consecuencia.

Un poco de historia...​

Para entender un poco mejor estos coches vayamos al comienzo de su desarrollo.

El primer vehículo sin conductor fue presentado en la feria de muestras patrocinada por General Motors para la Exposición Universal de 1939. El encargado del proyecto era el diseñador industrial estadounidense Norman Bel Geddes y su prototipo era muy distinto de los que encontramos hoy en día. Este coche era un vehículo eléctrico que se controlaba mediante un circuito integrado en el pavimento; casi como un coche de juguete, ¿verdad?

Algunos de los diseños de vehículos del futuro que se mostraron en los paneles de la Exposición Universal de 1939

A lo largo de los años se fueron implementando distintas tecnologías como los radares láser para la detección de obstáculos o la visión computarizada, siempre en busca de una mayor autonomía del vehículo. No fue hasta la época de los 90 que se llevaron a cabo las primeras pruebas en carretera de estos prototipos.

Por supuesto estos coches iban tripulados por ingenieros que actuaban en caso de necesidad, pero la llegada de la informática había supuesto un grandísimo paso adelante en términos de navegación. Los vehículos realizaban una conducción un 95% autónoma.

Lo que nos lleva al presente, ¿dónde se sitúan los coches robóticos hoy en día?

Actualidad​

Grandes empresas como Google, BMW, Renault, Ford, Volvo, Bosch o Delphi han visto el gran potencial a explotar en esta idea y han invertido en lo que ellos consideran que será el medio de transporte más utilizado en un futuro no muy lejano. Actualmente existen distintos modelos de vehículos autónomos en fase de pruebas y se espera su comercialización para el año 2020. ¿Os imaginabais que vuestro próximo coche fuese a ser uno autónomo?

El problema no parece residir en la falta de tecnologías como sucedía anteriormente, sino en factores políticos, jurídicos y seguridad vial. Ningún país posee legislación respecto a vehículos no manejados por humanos, casi todas las iniciativas son de empresas privadas y pocas aseguradoras parecen estar dispuestas a hacerse cargo de la responsabilidad de este tipo de vehículos.

Pese a todo, parece que poco a poco la idea de los vehículos sin conductor va siendo más una realidad que una marcianada de las películas de ciencia ficción.

Tecnología necesaria​

​Como os he comentado al principio de este post, los avances del proyecto del coche autónomo están muy ligados a la aparición y desarrollo de diferentes tecnologías. Esto permitió a los investigadores llevar a la realidad lo que en un principio pareció una fantasía. Aquí os voy a explicar cuáles son y cómo funcionan algunas de esas herramientas imprescindibles para la creación del coche robótico.

1. Lidar​

Si alguna vez habéis visto una imagen del prototipo de Google del coche autónomo, os habréis fijado en el aparato que lleva en el techo. Pues ese es el Lidar. Este dispositivo es un híbrido entre un radar y un láser, un radar de luz podríamos decir.

El término exacto es “Laser Imaging Detection and Ranging” y su función es la de detectar objetos y medir la distancia hasta los mismos. Para ello, en lugar de valerse de las ondas como los radares convencionales, utiliza un láser (haz de luz) que rebota al entrar en contacto con el obstáculo.

El Lidar va girando sobre sí mismo, creando una imagen de 360º de lo que rodea al vehículo. Existen distintos modelos, por poner un ejemplo, el que utiliza Google es el Velodyne HDL-64E S2, que tiene 64 rayos láser y gira hasta 900 veces por minuto sobre sí mismo. Así es como el coche consigue hacerse una idea del ambiente en el que se encuentra.

2. Radar​

A pesar de llevar incorporado el Lidar, este tipo de vehículos también suele disponer de radares al uso, de los de ondas. Estos van colocados en los parachoques y laterales del coche y miden las distancias respecto a los vehículos más próximos. Suele haber uno situado en la parte trasera del automóvil que hace las veces de espejo retrovisor al activar la marcha atrás el vehículo.​

3. Sistema de navegación​

Este sistema es bien conocido por todos, pero es vital en un coche no tripulado, ya que permite determinar su posición en todo momento. El GPS funciona mediante una red de satélites en órbita alrededor del planeta que cubren toda su superficie, y es a través de los mismos como se localiza una señal enviada desde un punto concreto, con una precisión de metros.

En los vehículos autónomos también se coloca un codificador en alguna de las ruedas para medir la distancia que ha recorrido y hacer un seguimiento adicional de la ubicación y movimientos del automóvil.

Para sus prototipos Google se ha valido de un sector en el que ha invertido mucho tiempo y esfuerzo en los últimos años: sus mapas. Al margen de Google Maps, el desarrollo y despliegue del Google Street View ha aportado planos muy detallados y precisos de las calles, carreteras y terreno. Esto ha facilitado mucho la tarea de los ingenieros a la hora de programar las trayectorias del vehículo, al contar con una base de datos tan amplia y completa.

4. Computación​

Por último, me gustaría destacar todo el trabajo de programación que se encuentra detrás de estos vehículos, ya que es el que permite la correcta incorporación y combinación de todas las tecnologías que hemos mencionado previamente.

Estos coches, además, disponen de visión computarizada que les permite reconocer señales de tráfico, semáforos, líneas de calzada… y una programación con todas las normas de tráfico y maniobras. Asimismo, los sistemas de frenado, aceleración y dirección están conectados mediante la electrónica.

Todos estos datos se procesan en un computador, parte del cual es físico y va en el interior del automóvil, mientras que otra se procesa en la nube, ya que requiere una capacidad muy elevada de procesamiento.

Puesta a punto​

Una vez desarrollada e implementada toda la electrónica y construido el vehículo, ¿qué falta para ponerlo en marcha? La práctica.

Exacto, los coches autónomos, como los conductores primerizos, necesitan realizar una serie de pruebas e intentonas antes de poder circular por la vía pública sin supervisión.

En un primer momento se utilizaron pistas cerradas y circuitos, pero estos no representaban la circulación real a la que se iban a enfrentar: necesitaban ser puestos a prueba ante obstáculos inesperados, señalización, otros vehículos… Por lo que hace un par de años la Universidad de Michigan decidió poner en marcha el proyecto MCity.

Este proyecto, que se inauguró el pasado julio, consiste en un pueblo “ficticio” de 13 hectáreas donde los vehículos aprenden a manejarse entre rotondas, pasos de cebra y edificios de cartón piedra. Este peculiar pueblo tiene incluso algunos habitantes, robots que hacen la función de peatones poniendo a prueba a los coches. (Para los curiosos, este recinto se encuentra en el 2909 de la calle Baxter en Ann Arbor, Michigan, y aunque se trata de un área de acceso restringido a los test, tiene un día de puertas abiertas al año).

Pero, aun sabiendo conducir como verdaderos expertos, estos automóviles todavía necesitan ser manejados la primera vez que realizan un trayecto. Un ingeniero es el encargado de dirigir el vehículo, mientras este va memorizando la ruta y familiarizándose con el entorno; así, la próxima vez que lo reproduzca de manera autónoma distinguirá los elementos variables (peatones y vehículos móviles), de los permanentes (señalización, …).

En Estados Unidos ya se han llevado acabo numerosos trayectos de manera exitosa, y algunos estados incluso están adaptando su normativa de tráfico para regularizar este tipo de viajes. En España, pese a no estar tan involucradas las empresas automovilísticas, ya se han probado varias rutas como Madrid-Vigo.

Imagen del coche que llevó a cabo el trayecto Madrid-Vigo

Perspectiva de futuro

Una vez llegados a este punto nos preguntamos qué esperar de los coches autónomos. Es evidente que aún tienen muchos aspectos por pulir: la necesidad de un primer trayecto pilotado, su escasa anticipación ante maniobras de otros conductores…, pero son una alternativa que merece ser tenida en consideración.

La implantación de estos vehículos supondría un golpe en la mesa en cuanto a seguridad vial se refiere, y es en gran medida para lo que se idearon: eliminar el factor humano. Mediante estos automóviles se pretende facilitar un modo más seguro y cómodo de transporte; tan fácil como sentarse en un tren, pero en un ambiente privado y con autonomía total.

Ahora bien, nos estamos olvidando del placer de conducir. Puede suceder, como con los libros electrónicos, que la versión robótica coexista con la analógica, de hecho, algunas de las grandes empresas automovilísticas plantean la creación de carreteras con carriles tanto para vehículos tripulados como autónomos. Este parece uno de los panoramas más certeros, ya que según una encuesta realizada por coche.net tan sólo uno de cada cuatro consumidores se compraría uno de estos coches, y según las estadísticas, un 60% de los conductores desconfían de ellos.

Y vosotros, ¿en qué posición os situáis?

Por si alguno todavía no lo tiene muy claro o quiere investigar un poco más al respecto, aquí os dejo un enlace a una página muy recomendable especializada en el tema.​

About the Author Paula Mendizábal

Leave a Comment: